onironauta
Buscando una línea en la que imaginar el horizonte me encuentro con mi pasado. Lo miro con miedo, y me quiero abrazar. Siento frío y calor, duele porque me doy cuenta de que siento pena de mi, y no consigo hacerla transitar. Vago por la oscuridad rezándole a la luz, suplicando que comparezca ante mi pena. Me encuentro con mi sombra en el pasillo y observo con desprecio que no tengo calma en ninguno de mis estados de conciencia. Vuelvo a agradecerle a la vida las cosas bonitas con la única intención de perdonarme por fin, y respiro hondo aún sin olvidar la oscuridad que llevo en el pecho. Amanece, que no es poco, otra noche en la que he sido poeta de guardia y cuando sale el sol, la oscuridad termina de perforarme sin permiso el corazón, dejando encima de la almohada las cenizas que encuentro cada mañana al despertar.