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Mostrando entradas de enero, 2019

Resaca redundantemente neurodepresora

No le llores a las madrugadas de insomnio, tú todavía puedes evitar que las cartas antiguas se conviertan en ríos de tinta salados, las que nunca te entregué ya no se pueden leer. Quedó resguardado en aquel invierno cada momento que inmortalizamos  fijando la mirada en el reloj de la estación confiando en que no volviera a ser el último porque el tiempo tenía las de ganar y se aprovecharía de nuestros sueños más ilusorios como si le debiésemos algo sin tener en cuenta que hace ya tiempo que ha cruzado la frontera con nosotros. Poemas de mierda en días de mierda hoy podría ser domingo.

Grito a la esperanza

Decepciones camufladas en cuadros que se mueren de hambre por carecer de esperanza en el mundo. Pero cómo creer en un mundo que le requisa sin reparo, al arte, la esperanza; creand o la falsa necesidad de sustituir, que no deja hueco ni para echar de menos. Qué hipocresía, si cuando nos obliga a ello nos duele la vida más aún. No me tires todavía, no soy arte ni intento hacerlo pero aún conservo un ligero sabor a esperanza siempre debajo del pecho, y no creo que este mundo cínico consiga arrancármelo, sólo creo que yo te arreglaría. Me atrevo a contradecir a la teología, con más Fe que nunca si afirmo que esperanza no es esperar, esperanza es no dejarte morir.

Cenizas

Escondidos en la memoria duermen taciturnos los paseos con los huesos bajo cero, y aguantando hasta el alba, soñando un Enero en el que incendiar el amanecer. Fuimos dos almas tristes que a pesar de juntarse estuvieron más solas que nunca. Creímos a ciegas nuestras propias mentiras jurándonos conversaciones imposibles bajo el sol de un extraño futuro  al que le quedaba demasiado por llegar. Qué fácil pensar que nuestro error fue tropezarnos en cada paso que dimos, pero obviamos o quisimos obviar que aunque caminásemos de la mano siempre iba uno por delante, quemando cada resquicio de esperanza, porque no supimos hacerlo mejor hasta dejarnos la salud en el intento. gracias y perdona pasamos tanto frío que todo lo que construimos esas noches ya sólo son cenizas

Guerra civíl

Fueron los temblores en mitad de la noche estrellada los que se atrevieron a romper ese silencio. Fueron unas alas rotas las que aullaron rogando paz, en la guerra civil que emprenden cabeza y alma cada 60 minutos. Fue el brillo de unos ojos grises el que me hizo volver a creer. Siempre preferí el dolor al miedo, pero no nos enseñan a morir, y no hubo manera de prever que se podían clavar en el pecho los dos a la vez. Ya somos cuatro se unió el miedo al cementerio de mi ser, y no subestimes al tiempo, no se puede matar a alguien que ya está bajo tierra

Cuestión de gravedad

No te dejaré caer y por favor, no lo hagas tú tampoco. Siempre fuimos de tropezarnos, de ahogarnos con una ola un poco más intensa de lo normal y de llevarnos un susto que siempre acababa bien. Pero déjame decirte, amor que si no puedo evitar tus golpes a 576km tampoco podré hacerlo cuando tenga tus labios, a ese centímetro tan esperado. Déjame salvarnos.

Ni perdón ni giratiempos

Confluencia de emociones que se confunden con realidad, pensamiento y sentimiento. Y dime quién eres en ese momento, si formas parte de la ilusión o del conformismo. O de la vida real, que tal vez no tenga nada que ver con sentir tan cerca los astros que siempre imaginaste tener. Pero al final del día, cuando respiras hondo y crees que estás en la playa, te llueven trozos de hielo en la cara. Llegan todas las respuestas a la vez, como si se hubieran alineado esos astros y sin dejarte apenas tiempo para asimilar lo que está pasando. Y en ese momento te das cuenta de que has pasado medio camino cuestionandote el primer párrafo, porque ya no hay vuelta atrás te han hecho daño y el perdón no es un giratiempo por mucha magia que hubiera en tiempos pasados

El reflejo del alma

Los ojos azul aguamarina también son opacos Camino rápido, y con la cabeza agachada, aunque mirando todo lo que me rodea. Me gusta caminar rápido o eso creo, puede que me haya acostumbrado porque siempre llevo prisa. Hoy andaba rápido por la Rambla, por uno de los lados como siempre. Me da miedo ir por el centro del paseo y podría echarle la culpa a mi ansiedad. De repente, he levantado la cabeza y he buscado unos ojos, tristes como los míos. Pero no he encontrado ningunos ojos que denotaran esa tristeza. Sólo he observado personas, también tristes, también con prisa. Todas ellas comprando todo tipo de cosas innecesarias que se suelen comprar en enero. Los que me conocéis bien ya sabéis lo que pienso de las rebajas, alias “otra forma más del capitalismo de crear necesidades que realmente no tenemos”, pero bueno no he llegado hasta aquí para hablar de política. Realmente no sé qué es exactamente lo que me ha llevado hasta aquí. Sólo sé que esta mañana, cuando caminaba con prisa p...