Cuestión de gravedad


No te dejaré caer
y por favor, no lo hagas tú tampoco.
Siempre fuimos de tropezarnos,
de ahogarnos con una ola
un poco más intensa de lo normal
y de llevarnos un susto
que siempre acababa bien.
Pero déjame decirte, amor
que si no puedo
evitar tus golpes a 576km
tampoco podré hacerlo
cuando tenga tus labios,
a ese centímetro tan esperado.

Déjame salvarnos.

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