Resaca redundantemente neurodepresora
No le llores a las madrugadas de insomnio,
tú todavía puedes evitar que las cartas antiguas se conviertan en ríos de tinta salados,
las que nunca te entregué ya no se pueden leer.
Quedó resguardado en aquel invierno
cada momento que inmortalizamos
fijando la mirada en el reloj de la estación
confiando en que no volviera a ser el último
porque el tiempo tenía las de ganar
y se aprovecharía de nuestros sueños más ilusorios
como si le debiésemos algo
sin tener en cuenta que hace ya tiempo
que ha cruzado la frontera con nosotros.
Poemas de mierda en días de mierda
hoy podría ser domingo.
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