Guerra civíl
Fueron los temblores en mitad de la noche estrellada
los que se atrevieron
a romper ese silencio.
Fueron unas alas rotas
las que aullaron rogando paz,
en la guerra civil que emprenden
cabeza y alma cada 60 minutos.
Fue el brillo de unos ojos grises
el que me hizo volver a creer.
Siempre preferí el dolor al miedo,
pero no nos enseñan a morir,
y no hubo manera de prever que se podían clavar en el pecho los dos a la vez.
Ya somos cuatro
se unió el miedo al cementerio de mi ser,
y no subestimes al tiempo,
no se puede matar a alguien
que ya está bajo tierra
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