Un día cualquiera

Los días se tornan grisáceos
pero tienes amor, es lo importante;
probablemente no el que te gustaría tener
probablemente cualquier tiempo pasado fue mejor
pero tienes amor, es lo importante.
Me despierto como cada día, sin ganas,
sólo madrugaría para ver el amanecer,
pero nunca llego a tiempo, siempre están las nubes de por medio,
ahí es cuando tiro el día a la basura,
y mi cabeza, en un intento de apaciguar mis lágrimas,
piensa, tienes amor, es lo importante.
El día sigue su curso,
metro, pacientes, café, pacientes, ansiedad...
No sirvo para esto, pienso, no puedo ayudar a alguien
si yo también estoy herida.
Me repito: tienes amor, es lo importante.
Vuelvo a casa en el bus, que aunque tarda un poquito más
me permite ir sentada y ver la ciudad por fuera.
Abro Spoti, y me perdono mientras pulso el botón
de la canción más triste de toda la lista,
la que he descargado esta mañana sabiendo que iba a necesitar escucharla justo en ese momento.
cambiala, sé fuerte; tienes amor, es lo importante.
Mientras miro a las personas que pasan fugazmente por las inmensas avenidas de Barcelona,
me siento hipócrita, por haber llegado triste otra mañana al hospital
y haber intentado salvar a mis pacientes durante 45 minutos,
si al final siempre me salvan ellos a mí;
y pienso, ¿de dónde sacan las fuerzas ellos para levantarse cada mañana?
Y se me inundan los ojos de lágrimas otra vez,
no seas estúpida, tienes amor, es lo importante.
Llego a mi habitación compartida de 5 metros cuadrados,
y me gusta imaginarme con nostalgia, qué habrá hecho hoy mi madre de comer,
bajo a la cocina común,
por supuesto, llevo los cascos puestos para evitar conversaciones vacías y sin sentido,
siempre preferí la soledad,
piti y a dormir,
joder, otra vez se me han hecho las 6 para levantarme de la cama,
si al menos hubiera podido dormir algo,
si al menos mi cabeza dejase de pensar...
Tiro la segunda mitad del día a la basura, té matcha y piti(s),
cámbiate de ropa, maquíllate un poco, baja a la biblioteca para no sentirte tan mal,
no aguanto ni dos horas, bah,
voy a por un litro y me subo a la azotea
todo el día deseando este momento,
por fin puedo beber y escribir,
tengo las mejores vistas de la ciudad, no necesito más.
Escribo y lloro,
me gusta escribir en papel,
porque las lágrimas corren la tinta y queda reflejado mi dolor,
tacho lo escrito, vaya mierda, tampoco sirvo para esto.
Escucho el ascensor, joder viene alguien,
me seco la cara como puedo y finjo mi mejor sonrisa para evitar que me pregunten.
Siguen llegando, sigo bebiendo,
ponemos música y hacemos el tonto, juego al ping pong,
paso frío y me río, y pienso que el día tampoco ha estado tan mal para ser un lunes cualquiera.
Pero al final siempre llega la noche, me da miedo,
me acuesto un poco ebria pensando en el insomnio,
por favor, esta noche no, necesito dormir,
vienen mis peores pensamientos a la cabeza,
y con ellos tú, hoy no te he mencionado en todo el día,
pero has estado presente desde que he abierto los ojos, y contigo mi dolor.
03.00 am, menos mal que mañana no tengo clase, pienso,
pero joder no puedo más,
rezo, tengo amor, es lo importante.

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